30 abril 2009

El domingo fue un día raro en Madrid. Me despertaron los aplausos de la (poca) gente que animaba a los corredores de la maratón popular de la villa y corte. El suelo estaba mojado de haber llovido y el cielo tenía una extraña mezcla de azules y nubes de todos los tamaños y colores.
Había aire. Hacía frío.
Pero por la tarde me decidí a pegarme una zambullida en la feria del libro antiguo y de ocasión. Más de dos horas de buceo y chapoteos entre ediciones centenarias y colecciones descatalogadas, de tapas duras y blandas, con ilustraciones rancias u hojas pegadas de la humedad, con unos títulos de risa y otros imprescindibles de la literatura universal, revistas de siglos atrás, periódicos con titulares de guerra...
De todo como en botica, oiga.
Y del buceo calmado siempre se saca algo, algún coral, peces de colores o restos de un naufragio.

P.D: Un empujón para Mario... A ver si nos dura un poquito más...




2 comentarios:

Chuli dijo...

Qué gusto levantarse, un nublado y acatarrado domingo, bien tempranito. Tener tiempo para ducharse, vestirse, limpiar la cocina, hacer la comida... y todo sola.
Y qué gusto qué la primera voz que rompa tu mañana mañanera sea la de Mario Benedetti.
Me voy al mercao con una sonrisa ariada en la cara.

Por cierto, eso de la "feria del libro antiguo y de ocasión"... tiene buena pinta!! =D

Feliz semana!

angel dijo...

Muy guapu