14 diciembre 2008

A una semana vista del despegue toca ir cerrando cosas y una de ellas es el curso de Historia del Cine que ha llenado mis sábados desde el 26 de abril hasta ayer mismo. En mi formación académica me faltaba algo así, unas pinceladas, una guía de la que tirar a la hora de comprender la evolución y los porqués de una de mis pasiones.
Confieso que la humilde entrega ayer de los certificados de asistencia me hizo mucho más ilusión que la pomposa ceremonia de graduación en Salamanca en junio del año pasado. Será porque tenía unas ganas locas de salir de aquella facultad, será porque ya llevaba seis meses de idas y venidas desde Pucela, será porque ya estaba metida de pleno en la rutina laboral y me aburrían las clases...
Pero ahora me hubiese gustado que este curso no terminase, y es que a pesar de que ha sido largo en muchas ocasiones te quedabas con ganas de más, con la necesidad de profundizar en determinado director, en determinadas películas... Esa será una tarea de aquí en adelante.
En diferentes críticas he escuchado como se acusa a la Cinemateca de sesuda, de programar sólo ciclos de cine de aquello que en España se llamaba de "Arte y Ensayo". Y sin duda Bergman, Ozu, Godard, Welles, Resnais o Kurosawa tienen gran protagonismo, al igual que todo lo que venga en blanco y negro y sea de antes de los años 60. Pero eso no es malo, al contrario, me ha permitido ver en pantalla grande películas de esas que siempre quedan pendientes y además compaginan a los grandes "autores" con los maestros del entretenimiento como Hitchcock, John Ford y los últimos estrenos taquilleros y premiados.
Además, la dosis de humor necesario está siempre presente a la manera uruguaya, en forma de frases dichas medio en serio pero con mucha sorna, cargadas de intenciones sin que se note hasta que no ha pasado un rato.
Y así concluimos ayer el curso, con una mezcla de guiño y de tomadura de pelo a lo grande.
En 1959 nacía la "Nouvelle Vague" sin que los implicados aún lo supiesen.
Godard estrenaba la necesaria "A bout de souffle" ("Al final de la escapada") con Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg (inspiración actual del look de Ine), Truffaut desgranaba y desgarraba una infancia en "Quatre Cents Coups" ("Los cuatrocientos golpes) y Resnais llenaba de poesía y pasión la pantalla con "Hiroshima mon amour" de la mano del delicioso y delicado guión de Marguerite Duras.
Pues bien, en 1959 un terremoto imperceptible trasgredió a su excéntrico modo todas y cada una de las normas del cine, inventándose un nuevo lenguaje tan válido como los demás. Mezcló extraterrestres amanerados con zombies, vampiros, detectives de serie negra e intrigas militares desinformadoras.
Ed Wood puesto a la altura de Godard, Truffaut y Resnais.
Una gran declaración de intenciones para concluir el curso.


Habrá que buscar la manera de continuar por estos senderos, aprendiendo y disfrutando a la vez.

4 comentarios:

obaobab dijo...

tendremos que ver esa peli...y me tendrás que dar más de una charla de cine, sabes que soy bastante ignorante en este tema (únicamente).

(yo a mi graduación repipi ni fui, soy así de chula...jajaj).
Un besín.

angel dijo...

En el cine yo quedeme en lo de "El Paladium".Tampoco fui a lo de la graduación,no les habia en aquella época,creo que de haberlas tampoco hubiese ido.
Ya nos contaqrás en directo DENTRO DE NADAAAAAAAAAA¡¡¡¡¡¡

J. dijo...

¿Te marchas del Uruguay? Definitivamente?

Pillary dijo...

Enhorabuena por su diplomación cum laude señorita! Soy una analfabeta funcional en temas de cine, pero te mereces el gorrito con ribete por ser capaz de entretener a gente que ni sabes de qué hablas! jajaj
Yo sí que fui a mi graduación e incluso mi madre tiene la foto con el gorrico en el salón de casa (eso sí, sin marco dorao) bss!